10.9.11

Nos enseñaron a tener paciencia, a no andar descalzos, a morir de viejos, a vivir a plazos, a guardar silencio, a temer la noche. Nos enseñaron que el placer es malo, a crecer a golpes, nos prohibieron las cosas más hermosas. Crecimos enfermizos faltos de aire y de besos, llena la piel de preguntas que contestaba el silencio. Pero apareció la vida cuando moríamos de sed, era una fuente su cuerpo que invitaba a los sedientos a beber. Probamos la dulzura de la carne, supimos que aún estábamos a tiempo, nos hartamos de besos, de manzanas. Declaramos la guerra al sufrimiento, nos quitamos la vieja piel a tiras, renegamos de todo lo sabido, prometimos pecar a manos llenas. Nos hicimos más tiernos y más niños, ahora cada día tiene su fruto, cada noche su secreto y el tiempo es una mentira que han inventado los viejos. Al arrancarnos las vendas que nos negaban el cuerpo descubrimos el presente que es lo único que tenemos, cantaremos la vida y no abriremos la puerta a la muerte mientras dentro del cuerpo quede una gota de deseo..