20.11.08


Ella le pidió que la llevara al fin de mundo, él puso a su nombre todas las olas del mar. Se miraron un segundo como dos desconocidos. Todas las ciudades eran pocas a sus ojos, ella quiso barcos y él no supo qué pescar. Porque todos los finales, son el mismo repetido. Descubrieron que los besos no sabían a nada, hubo una epidemia de tristeza en la ciudad. Se borraron las pisadas, se apagaron los latidos, y con tanto ruido, no se oyó el ruido del mar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

m encanto el test guaaa,
sos hermosa ñaka.